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La importancia del padre en la crianza

La figura paterna es muy importante para los hijos. Es un ejemplo para ellos, un apoyo psicológico para tener responsabilidad y para crecer en la vida. Los niños ven en él una fuerza y una mirada de apoyo.

el papel del padre en la crianza de los hijos

“Yo soy … tu padre”

Aunque por desgracia, hay muchos niños que se crían sin padre por diferentes motivos y de adultos son personas perfectamente equilibradas y sanas, lo ideal en la crianza de un hijo es tener presentes las dos figuras y el apego de un padre y una madre.

Está claro que el vínculo primigenio, fuerte desde la creación y gestación del ser humano, es la madre. Ella es el primer vínculo de apego y amor. Pero ahí es importante que la madre ceda protagonismo y comparta con el padre el apego, que se irá creando poco a poco a través de lazos del cariño.

Decimos los lazos del cariño porque no siempre es el papá biológico, de sangre, sino la figura que realiza esas funciones y donde recoge la fuerza afectiva y la incorpora en su día a día.

Los primeros meses

La figura del papá en los primeros meses es fundamental. La ayuda a la madre en los cambios, en los baños y en momentos en que la madre se siente desbordada es vital para una crianza óptima. En los casos en que la lactancia no es materna sino con biberón, permitirá aún más estrechar los lazos entre padre e hijo.

Consejos:

  • Todos los días practica el piel con piel con el niño. Ponlo junto a tu pecho, túmbate en la cama grande a su lado, mírale.
  • Háblale, canta, comunícate con tu hijo. Di palabras bonitas, escucha los latidos de su corazón.
  • Intenta todos los días establecer una rutina: báñalo, dale de comer…Lo que más te guste.
  • En cuanto puedas, cuéntale historias y cuentos para que escuchen el sonido de tu voz.  

¿Cómo debería percibir el niño a su padre en su infancia?

La forma de interacción de un padre con su hijo lo condiciona para el resto de su vida.

Pero ¡tranquilos! los padres excesivamente preocupados o hipocondríacos que piensan que todo lo hacen mal o creen que se han equivocado. Ser padre no es una carrera de obstáculos y se permite la imperfección. Lo importante no es ser perfecto, sino demostrar mucho cariño y estar pendientes de nuestros hijos.

Desde la forma en que un padre recibe a un hijo, lo llama, lo mira, le transmite una identidad y unas normas. Hasta la paciencia que tiene, como le acompaña, le enseña cosas o le transmite su afecto a través de detalles cariñosos.

Si valora los pasos que va dando con esfuerzo o con facilidad, o los critica. Todo esto, conforma un puzzle en sus cabezas que si está bien formado, les ayudará a ser mejor persona y pasarlo mucho mejor ante las adversidades.

Ser padre hoy es una aventura bastante difícil. No es solo la figura del proveedor, distante y que está de vez en cuando.

Es poner el alma y todo el cariño en un desafío extraordinario.

Es disfrutar, sentir, y ver la vida de otra manera: una vida mucho mejor.

 

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