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Las Rabietas en los niños

Las rabietas son una reacción agresiva ante la negativa de un deseo que puede dar lugar a conductas como:

  • tirarse al suelo
  • agredir a los padres
  • tirar objetos
  • agredirse a uno mismo
  • dejar de comer…

Este tipo de conducta se presenta alrededor de los dos años de edad y tiene como objetivo afirmar su personalidad y demostrar su poder.

 

las rabietas en la educacion infantil. Guarderias en Parla.

 

Las rabietas son una etapa evolutiva normal y necesaria en la que los niños intentan lograr su autonomía y reafirmación, debido a la adquisición de la conciencia de si mismo, de su propia identidad y de los adultos que le rodean. Cuando el niño está bajo los efectos de una rabieta no se puede razonar con él, hay que esperar a que termine el episodio de rabieta.

A menudo los niños y niñas tienen rabietas cuando sienten alguna frustración, porque no son entendidos o no consiguen realizar una actividad que se han propuesto, como puede ser un puzzle o ponerse los zapatos.

Los niños con las rabietas descubren que es una forma de controlar a sus padres y de manipularlos, ya que estos se agobian y se asustan, por lo cual la mayoría de las veces los adultos ceden ante sus exigencias y caprichos.

 

Para solucionar estas rabietas lo que haremos será poner en práctica diferentes estrategias como:

  • No reaccionar con ira: Si lo hiciéramos estaríamos poniéndonos a su nivel, estaríamos reaccionando con otra rabieta. Es necesario reaccionar con calma  y serenidad, entendiendo este tipo de conductas y evitando experimentar sentimientos de fracaso, culpa…
  • Esperar a que termine la rabieta: Si además se le riñe o castiga cuando está teniendo una rabieta, solamente conseguiremos aumentar la intensidad de la conducta que pretendemos eliminar.
  • Solo cuando el niño adopta una actitud normal debemos reparar en él y mantener algún tipo de comunicación verbal o no verbal, como caricias o besos, dejando claro que la conducta premiada será siempre la adecuada y no la pataleta. Una vez desaparecida la rabieta, es necesario hacerle saber que la rabieta no es un modo adecuado para resolver sus enfados y que los adultos lo ignoraremos siempre que sea de esa manera.
  • Debemos dejar claro en esta comunicación con los niños que entendemos sus sentimientos pero que, aún así, estamos enfadados por lo que ha hecho.
  • Nos mostraremos orgullosos y contentos ante los primeros intentos de autocontrol del niño. Alabar su buena conducta y el hecho de haberse tranquilizado. Podremos también utilizar refuerzos positivos ante los comportamientos correctos, como jugar con él, darle besos, bajar al parque…
  • Dejaremos muy claras unas normas, como por ejemplo “cuando se te pase la rabieta y te pongas los zapatos, bajaremos al parque”. 
  • Hay que decirlo de forma clara, para que el niño lo entienda y siempre deberemos cumplir lo acordado con el niño, de ahí que no prometamos cosas imposibles para nosotros. 
  • Nos tenemos que mantener firmes en nuestra propuesta, el decir NO es complicado y difícil para nosotros, pero es muy importante mantenernos firmes.
  • Si la rabieta sucede fuera de casa, en un lugar público, el niño sabe que cuenta con la ventaja de que los padres no pueden ignorarlo o dejarle mientras que dura la rabieta como si estuviese en su casa. Si esto ocurre, no hay que ceder nunca a sus peticiones puesto que -estaremos reforzando la conducta. Lo que debemos hacer es llevar al niño fuera del recinto y calmarlo.
  • Otra opción es ignorarle y alejarse de él, siempre vigilando la actitud, con el fin de que comprenda que no nos afecta, que lo único que consigue es que le ignoremos.

 

Las rabietas están muy relacionadas con las denominadas crisis de oposición que, como hemos dicho anteriormente, se dan entre los 2 y los 3 años. Pero puede que esta crisis no se produzca si le ayudamos a desarrollar se capacidad para realizar todas sus actividades cotidianas de forma autónoma como vestirse, lavarse o comer.

Si le ayudamos aunque no lo necesite, no estaremos ayudando en su autonomía y cada vez presentará menos conductas de autoafirmación y de oposición.    

 

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