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Límites y Normas para los niños

¿POR QUÉ SON NECESARIAS LAS NORMAS Y LOS LÍMITES?

 

- Dan seguridad y confianza. Si saben que es lo que tienen que hacer y qué consecuencias tienen sus actos estarán más tranquilos.

- Ayudan a los niños a ir creando su propia autodisciplina. Ésta llega en tres etapas: primero, el niño prueba los límites; después provoca a los demás para ir sabiendo qué está mal y que no; finalmente hace suyas esas normas. Por lo tanto, cada vez serán más autónomos.

- Los preparan para afrontar su vida adulta. Aprenden que no obtendrán todo lo que desean o no siempre en el momento en el que lo quieren.

Es bueno decirle al niño “no” en ocasiones concretas para que sepa encajar fallos y decepciones, para que aprenda a reaccionar ante ellos y no se vea afectada su autoestima.

    

 

limites y normas en la educacion infantil. Guarderias en Parla.

 

 

¿QUÉ SON LAS NORMAS Y LOS LÍMITES?

 

NORMAS: Reglas que determinan nuestro comportamiento, nuestras relaciones sociales y de convivencia. Mensaje claro y directo para modificar el comportamiento.

 

LIMITES: Los límites marcan hasta donde deben llegar nuestros comportamientos para que no interfieran en los de los demás. Son las prohibiciones que se imponen dentro de cada norma. Se necesitan para sentirse seguros y protegidos y sabrán cómo actuar en situaciones ante las que pueden dudar.

 

CARACTERISTICAS DE LAS NORMAS

a) Las normas serán más educativas y efectivas si son:

  • Pocas: A medida que los niños las vayan incorporando, asumiendo, podremos trabajar con otras normas nuevas. Que se puedan anticipar las ventajas de su cumplimiento
  • Claras:- Sencillas, comprensibles para el niño.- Que permitan saber qué hacer y qué no.- Las consecuencias de su transgresión serán previsibles.
  • Formuladas en positivo:- No tienen por qué ser necesariamente prohibiciones.
  • Razonadas: Hay que explicar el por qué, la necesidad de esa norma. Es preferible que surjan del diálogo a que tengan que ser impuestas.
  • Razonables: Adaptadas a la situación, las necesidades y las características de los hijos/as.
  • Firmes: Pero no inflexibles.
  • Revisables.
  • Generalizables: Que no se reduzcan al ámbito familiar únicamente (doblez de conducta).
  • Consensuadas: Los padres deben llegar a un acuerdo antes de establecer las normas.

 

b) Tan importante como que las normas tengan las características adecuadas es el que se apliquen de forma apropiada penalizando su transgresión o reforzando su cumplimiento. Algunos consejos a seguir:

  • Aplicación justa y coherente: No hay que dejarse llevar por el mal humor, el nerviosismo, la presencia de extraños, el deseo de mostrar nuestra autoridad o el propio interés (por ejemplo si mandamos a los niños a la cama para que nos dejen tranquilos y no por su necesidad de descanso).
  • Aplicación inmediata.
  • Aplicación apropiada en intensidad.
  • Aplicación ligada a la conducta o actitud inadecuada con la que se ha incumplido la norma. Dejando claro que se le quiere como hijo/a y se le respeta como persona pero que nos disgusta ese comportamiento concreto.
  • Aplicación positiva. No hay que olvidarse de reforzar las conductas adecuadas (alabanzas, premios, …) No conviene abusar de los castigos.

 

TÉCNICAS PARA ESTABLECER LÍMITES Y NORMAS. 

- Prohibir las cosas claramente: “no se puede correr por este pasillo”, en lugar de “¿crees que el pasillo es una pista de atletismo?”.

- Ofrecer alternativas: como por ejemplo “puedes jugar en la habitación o en el patio”.

- Usar un tono serio pero no enfadado a la hora de expresarlas. Buscar el momento adecuado para expresarlas, cuando sepamos que nos van a poner atención. Si se dicen las cosas medio en broma o con ira el niño captará más el tono que el mensaje.

- Mandar en positivo: “da gusto ver las paredes de esta casa cuando están limpias”, en lugar de “no manches las paredes”.

 

Para construir este tipo de órdenes debemos indicar la función del objeto a la vez que se marca el límite: “el lápiz sirve para escribir, no para morderlo”.

- Pon normas para las acciones no para las actitudes, ya que estas no se mandan sino que se educan y transmiten. Podemos decirle “siéntate bien, no hables mientras comes…” pero no “te ordeno que tengas interés por los estudios”.

- Respétalo siempre. Se deben evitar insultos, ironías, desprecios, etc. Incluso debemos cuidar los pequeños matices.

 

Decirle: “ya sabes que la tele se apaga a las 10 los días entre semana”, en lugar de “tú eres muy pequeño para estar aquí tan tarde”.

- Implicar a los niños en la elaboración de las normas. Es necesario que ellos den su opinión porque a veces no sabemos exactamente qué es capaz de controlar según su edad. Hay que tener cuidado para no contaminarnos de nuestras propias manías y tratar de ser objetivo y razonable. Esto no implica que los vayamos a consentir o que tomemos las decisiones que ellos nos impongan, después de escuchar son los padres los que deben decidir en qué van a consistir las normas.

 

 

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